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El carnaval de los pueblos de la costa chica del lago de Texcoco

Al medio día de un domingo común de los primeros meses del año, mientas algunos pobladores escuchan música, hacen las labores cotidianas del hogar, descansan o simplemente conviven con la familia, de repente escuchan que el viento trae una noticia; a lo lejos se percibe un sonido que capta la atención de todos, y mientras alzan la cabeza para reconocer mejor de que se trata, viene a la mente el recuerdo y a la cara una sonrisa que anima, mientras uno de los chiquillos del hogar sale corriendo y jubiloso grita – ¡ mamá, ahí vienen los huehuenches! – mientas va emulando el típico saltito baile característico de la música que ha traído el viento, se asoma a la calle para ver que los demás niños ya se le adelantaron a la calle principal y que corren a la esquina con la esperanza de ser los primeros de la fila, apartando un buen lugar para ser espectadores.

Por fin a lo lejos se ven unas sombrillas de colores que saltan al ritmo de canciones como “Las Tagarotas”, “Las Virginias”, “La Raspa”, “Valencia”, otras y algunos danzones como “Nereidas”. Al tiempo en que llegan a la orilla del camino, ven venir a un cúmulo de gente y de entre él salen las parejas de “Viejos” con la coreografía usual, la que todos conocen y la que todos esperan. De repente, alguno entre el público levanta la mano con un billete, todos voltean a verlo y la banda se acerca a la puerta de su casa, todos se acomodan y escogen la mejor vista, puesto que ha sido contratado un tiempo especial con todo el repertorio de pasos, chistes, artificios y demás para complacer al público.

Así pasa la tarde del domingo y la del lunes, hasta llegar a la del martes, recorriendo calle por calle del pueblo para que todos sepan que hay carnaval y ya sea una y otra y otra vez, o las veces que sea necesario, los niños y los que ya no lo son tanto, siguen saliendo para verlos una vez más. En la tarde del martes, pasan con el papanhuehue, cargado por cuatro de ellos, emulando el vestuario el cual se compone de una careta, un sombrero con listones de colores, levita, pantalón, una mascada bordada, zapatos, guantes y una sombrilla, todo lo anterior con una combinación perfecta y armónica con colores vivos, que en algunos casos concuerda con el vestuario de las viejas, quienes son hombres vestidos de mujer emulando actitudes y gestos femeninos pero al mismo tiempo graciosos para divertir al público.

El papanhuehue fue elaborado artesanalmente compuesto de juegos pirotécnicos. Al caer la noche, por las calles se camina en la dirección que marca el viento, ya que anuncia dónde será el evento. Al llegar al sitio ya se encuentran en el centro el terreno una serie de vigas amarradas y unas cuerdas que cuelgan en el centro de las vigas, mientras todos los huehuenches bailan alrededor , la gente llega, se acomoda y está ansiosa porque inicie la “orca”.

Los jóvenes, quienes detrás de la máscara, son ellos mismos, son libres, son graciosos, son divertidos, a quienes no se les juzga por su color de piel, por su físico, por su condición económica, por su pasado y presente, sino por su gracia, bailan al centro junto con su pareja, mientras a las orillas, aquellos carnavaleros de corazón que ahora comparten su gusto con sus hijos, algunos de apenas 2 años de edad, pero que ya traen en la sangre el ritmo de la música que los hace moverse y ser graciosos, ellos van a la orilla, para no ser atropellados por los otros, quienes bailan mas brusco y rápido.

Cuando por fin, el papanhuehue o palegrande es colgado en la orca y todo mundo voltea la cabeza al pendiente de la chispa que sube para dar inicio a la quema del palegrande y mientras este se desmorona en chispas de colores y tronidos, los huehuenches bailan enjundiosamente por abajo haciendo ondonadas como coreografía para sorprender al público, hasta que se consume por completo y es apaleado por todos para terminar pisoteado al ritmo del jarabe tapatío.

Este es el fin, todos llevan cara de felicidad y disfrutan de algún antojito típico a sabiendas de que probablemente el siguiente fin de semana algún carnavalero de corazón organice otra cuadrilla y vuelvan a sentir el gusto de llevar esa música en la sangre.

Algunas fotos

Algunos huehuenches preparandose para "la Orca"


Colgando al Palegrande


La Orca y los huehuenches bailando por debajo de las chispas pirotécnicas
 Algunas palabras

Huehuenches: palabra hanuatl para referir a los personajes que partcipan en el carnaval, es equivalente a viejos.
Papanhuehue: es como el papá de los huehuenches, en español es el palegrande. El Viejo mayor.

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